pub-6905228906291780 Liverpool, grandeza europea
  • Julio Di-Bella

Liverpool, grandeza europea

Liverpool, el equipo inglés con más títulos oficiales; el equipo de las seis Champions; el equipo que nunca caminará solo. La esencia de este club siempre ha estado en su afición, grandes jugadores han pasado por el club, pero los fanáticos siempre han estado aquí. Los reds han sido grandes orquestadores de maravillosas noches de futbol europeo, noches épicas que, incluso durante los momentos de adversidad, el apoyo de la afición ha representado realmente al jugador número 12.


25 de mayo de 1977, esa noche el Liverpool dio su primer paso hacia la grandeza europea. De la mano del mítico Bob Paisley, el conjunto de Merseyside derrotó 3-1 al Borussia Mönchegladbach en el Estadio Olímpico de Roma. La plática que Paisley le dio a sus jugadores fue breve, pero directa; les dijo: "La última vez que vine a Roma fue en un tanque para liberar a la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial. Vencimos a los alemanes esa vez así que salgamos y hagámoslo de nuevo." Es inevitable pensar que esa noche ha sido el momento más importante en la historia de este gran club.



En 1978 el Liverpool estaba de nuevo en una final europea que se celebró en Wembley, su rival para la ocasión fue el Clube Brugge. En aquella plantilla red destacaba la presencia del delantero Kenny Dalglish, quien terminó siendo el autor del único tanto del partido, ayudando a su equipo a conseguir la máxima gloria continental. Para 1981 varios de los campeones de 1978 se mantenían en la plantilla y, una vez más, liderados por Bob Paisley ganaron su tercera Champions derrotando al Real Madrid. La obtención de su cuarta Copa de Europa en 1984, permitió a jugadores como Dalglish, Souness y Rush consagrarse como leyendas del club de Anfield.


El 25 de mayo de 2005, los aficionados del futbol fueron testigos de una de las mejores finales en la historia de la Champions League. Liverpool y Milán se enfrentaban en un partido que parecí bastante parejo, el equipo italiano logró irse al descanso con un cómodo 3-0 a favor; el partido parecía sentenciado. El conjunto red salió motivado para el segundo tiempo, sabían que ya no había nada que perder. Un cabezazo de Gerrard al 54, un tiro desde fuera del área de Šmicer al 56 y un gol de rebote de Xabi Alonso tras fallar un penal al 60, permitieron que el Liverpool empatara el partido en un lapso de 6 minutos. El marcador se mantuvo empatado durante el tiempo extra y el partido se tuvo que definir en penales, Jerzy Dudek atajó el penal definitvo; dándole así la quinta Champions al conjunto dirigido por Rafa Benítez.



Después de su última Champions, el equipo fue perdiendo protagonismo poco a poco. Pero, con la llegada de Jürgen Klopp al banquillo, el equipo alcanzó la final del torneo europeo en la temporada 2017-2018; desafortunadamente para su causa, fueron derrotados 3-1 por el Real Madrid. Con la experiencia obtenida la temporada anterior, el equipo volvió a la Champions con la intención de ganar la competencia. El camino no fue fácil, en el partido de ida de las semifinales contra el Barcelona perdieron 3-0 en el Camp Nou. La misión de llegar a la final no parecía nada fácil, pero el Liverpool tenía un factor muy importante de su lado: Anfield. A los 6 minutos del partido de vuelta, Divock Origi mandó el balón al fondo de la red, Wijnaldum marcó al 54 y al 56; al minuto 79, Trent Alexander-Arnold madrugó a la defensiva culé en un tiro de esquina y asistió a Origi para concretar otra épica remontada del conjunto de Merseyside.



El Wanda Metropolitano albergó la final de la edición 2018-2019 de la Champions League entre Liverpool y Tottenham. El equipo de Anfield sabía que era el momento perfecto para su revancha, y qué mejor forma de regresar a la cima que venciendo a un equipo del mismo país. Desde el inicio del partido el conjunto red obtuvo la ventaja gracias a un gol de Salah por la vía penal, Alisson fue el encargado de frenar los ataques de los Spurs y así mantener la ventaja de su club. Al minuto 87, tras un córner, Matip asistió a Divock Origi para continuar con su historia mágica en esa Champions, y así asegurar la sexta copa para el Liverpool. Evidentemente el entrenador alemán ha logrado devolver la sonrisa y la gloria al club, reforzando los vínculos con la inigualable afición del equipo.